Espolvorea directamente sobre tus recetas o mézclala con otros ingredientes durante la elaboración. También puedes incorporarla en salsas, adobos o masas para conseguir un sabor homogéneo.
Gracias a su formato en polvo se integra fácilmente sin aportar trozos de cebolla, lo que la convierte en un ingrediente ideal tanto para cocina doméstica como profesional.